Pueblo sin bar, pero con arte

Cada mañana Rubén barre las pajitas que caen de los nidos de golondrina del techo. Podría optar por eliminarlos —no es una compañía muy común en un espacio de arte— y con ello, hacer desaparecer también el piar de los pájaros en época de cría. Dos motivos le reprimen: no tienen precio como depredadoras de, como las llama su suegra, “delicias del campo” (los mosquitos), y, además, desahuciar pajarillos no casaría con el espíritu del lugar. Seguir leyendo .
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