El Teatro Real invade Finlandia

El Castillo de Olavinlinna, en la localidad finlandesa de Savonlinna, se levantó en la segunda mitad del siglo XV para defenderse de las invasiones de la vecina rusa. No ha podido, sin embargo, resistir el asedio de las huestes del Teatro Real, que han conquistado la fortaleza con su producción de «I Puritani», de Bellini, estruendosamente aplaudida.


Savonlinna es una población del sureste de Finlandia creada en la Edad Media alrededor, precisamente, del Castillo de Olavinlinna (de San Olaf). En este mágico enclave, rodeado de lagos y bosques de coníferas, se celebra, de una manera intermitente desde 1912 y ya con regularidad desde 1967, un celebrado festival de ópera. Fue una soprano finlandesa, Aino Ackté, quien vio en los muros de la fortaleza un escenario adecuado para la ópera. Los titubeantes primeros años del festival se vieron truncados con los distintos conflictos bélicos y revoluciones que afectaron al país. En los años sesenta se retomó la idea del festival y en 1967 se ofreció la primera representación: «Fidelio», de Beethoven.


Desde entonces (especialmente bajo la dirección artística del legendario bajo finlandés Matti Talvela), Savonlinna se ha convertido en una de las principales referencias del verano operístico internacional. A lo largo de las sucesivas décadas se ha ido transformando hasta conseguir que uno de los patios del castillo sea un magnífico teatro de ópera, en el que destaca especialmente la magnífica acústica natural, que permite que el sonido de voces y orquesta llegue sin necesidad de refuerzos a las dos mil quinientas personas que completan el aforo.



El castillo se yergue en un pequeño islote en esta región lacustre, y acoge anualmente un festival al que acuden, según sus responsables, unas 60.000 personas (un 10 por ciento de ellas provienen del extranjero). En la actual edición, que echará el telón con la última función de «I Puritani», se han presentado, además de la ópera de Bellini, «El rapto en el Serrallo», de Mozart; «El castillo en el agua» y «Kullervo», de Alilis Sallinen; «Rigoletto», de Verdi; e «Iolanta» y «Eugene Onegin», de Chaikovski, presentadas por el Bolshoi de Moscú. A una de las funciones de la primera acudió el presidente ruso, Vladimir Putin; no invadió el Castillo de Olavinlinna, como pretendieron sus antepasados, pero sí el espacio aéreo de la zona, que quedó cerrado durante unas horas para garantizar la seguridad del dirigiente ruso.


El cierre del espacio aéreo afectó, precisamente, a las huestes del Teatro Real, que hubieron de esperar para poder desplazarse desde Helsinki hasta Savonlinna. Casi doscientas personas, entre orquesta, coro, solistas, técnicos y personal artístico y administrativo, ha traído el coliseo madrileño a Finlandia; los encabeza el director artístico del Real, Joan Matabosch, que no podía ocultar su satisfacción por el éxito de «I Puritani». «Espero que esta experiencia nos sirva de punto de partida para futuras giras internacionales del teatro».


Internacionalización
Y es que la internalización es una de las patas de la actual gestión del Teatro Real, que recibió la invitación del Festival de Savonlinna para presentar aquí «I Puritani», una producción estrenada la temporada pasada, con la dirección de Emilio Sagi. No hay mejor escenario para esta ópera de Vincenzo Bellini, basada en una historia de Walter Scott, y que transcurre, precisamente, en un castillo de Escocia. Sagi y sus colaboradores (Daniel Bianco, escenógrafo; Pepa Ojanguren, figurinista; y Eduardo Bravo, iluminador) han tenido que modificar la producción debido a las características del castillo; especialmente la imposibilidad de colgar ningún elemento escenográfico.


Un blanco suelo de granza es la base de la producción, y sobre él descansan varias lámparas, sillas y muebles en disposición desordenada. Sagi ha aprovechado las salidas naturales del castillo para las entradas y salidas de los cantantes. La soprano estadounidense Jessica Prat (muy ovacionada con un clamoroso pateo, aquí símbolo de triunfo) y el tenor canario Celso Albelo fueron los protagonistas del estreno finlandés de «I puritani». Les acompañaron Antonio di Matteo, Jongmin Park (muy aplaudido también), Vladimir Stoyanov, Antonio Lozano y Lidia Vinuesa-Curtis. En posteriores funciones se alternarán en los papeles principales María José Moreno, Francesco Demuro, Fernando Radó y Massimo Cavaletti.


Evelino Pidó, un experto conocedor del estilo belcantista, es el director musical de estas funciones, y en el estreno supo conducir con mimo y sabiduría a orquesta y escena durante la representación, que tuvo un triunfador por encima de los demás: el excelente Coro del Teatro Real, que dirige Andrés Maspero, premiado con el entusiasmo de los espectadores que llenaban prácticamente el hermoso enclave finés.
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