Cuando solo los privilegiados cobraban 100.000 pesetas al mes

A finales de los años 70, tener un sueldo de 100.000 pesetas al mes era algo que solo estaba al alcance de un pequeño grupo de privilegiados. Superar las 100.000 pesetas era algo reservado para una enorme minoría de asalariados. Era una fortuna reservada a altos directivos y ni siquiera de todos los sectores económicos. Hay que tener en cuenta que 100.000 pesetas del año 1979 equivalen a unos 3.600 euros de los de ahora.


Las cosas, evidentemente, han cambiado mucho en el mercado laboral español. Nada tiene que ver la estructura productiva actual con la de entonces, ni el peso de unas actividades y otras sobre el agregado del PIB, ni la presencia de unos u otros perfiles profesionales en los distintos sectores de actividad... Ni, por supuesto, los sueldos. Pero, pese a tantas diferencias y tantos años de por medio, hay aspectos que no han cambiado. Uno de ellos, que la hostelería era por entonces, y sigue siendo ahora, la rama de actividad peor pagada.



Según las estadísticas oficiales del año 1979, aquel año no había otra actividad económica con sueldos medios más bajos. La hora trabajada en restaurantes, cafés y hostelería en general se pagaba a una media de 119 pesetas y 25 céntimos en la España de 1979. Y esto era el promedio, porque los aprendices y pinches tenían que conformarse con 67 pesetas por hora; los equiparados a la categoría de peón percibían una media de 105 pesetas a la hora. Por ejemplo, en ese sector de actividad los titulados superiores ganaban por término medio 269 pesetas por hora, menos de la mitad de lo que cobraba un trabajador de esa misma categoría en el sector de la banca y las cajas de ahorro, en la rama de actividad de «instituciones financieras».





Tras la hostelería, el segundo sector con peor retribución media en el año 1979 era el de la «industria del cuero, calzado y otras confecciones textiles», seguido de las «industrias de la madera, corcho y muebles».



En el extremo contrario, el sector mejor pagado era el de instituciones financieras -bancos y cajas de ahorro-, seguido de la minería y de las compañías eléctricas.


Otra curiosidad: de media, la diferencia entre el trabajador mejor y el peor pagado de España era de casi un 900%. Así, un directivo medio de entidad financiera, un titulado superior que trabajara en banca o cajas de ahorros, cobraba un 892% más que un contratado de aprendiz en el comercio o en la industria del cuero y calzado.


Las diferencias no eran solo importantes según se trabajara en una u otra actividad, sino también según la categoría profesional que se tenía. Las distintas categorías se agrupaban en dos grandes apartados: el de los operarios -la mitad baja de la tabla- y el de los empleados -la mitad alta-.


En total, la escala de categorías de los asalariados iba desde «aprendices y pinches», que era el escalón más bajo, hasta el de «titulados superiores» -el más alto-. Por medio, en orden ascendente, estaban las categorías de «peones», «oficiales de 3ª y especialistas», «oficial de 1ª y 2ª», «jefes y maestros de taller» (estos grupos pertenecían a la agrupación de «operarios»); y -en la agrupación de «empleados»- la escala subía de peldaños con «subalternos y personal de servicio», «auxiliares administrativos», «oficiales administrativos», «técnicos no titulados», «jefes administrativos», «titulados medios» y «titulados superiores».
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